SSD o HDD: qué conviene para tu computador
Los dos sirven para guardar datos, pero cumplen funciones distintas. Lo ideal suele ser combinarlos.

La diferencia de fondo
Un SSD no tiene piezas móviles y accede a los datos de forma electrónica. Un HDD usa platos giratorios y un cabezal. Por eso el SSD arranca el sistema y abre programas mucho más rápido, y el HDD ofrece más capacidad por cada peso invertido.
Cuándo elegir un SSD
Para el sistema operativo y los programas de uso diario. Notarás la diferencia al encender el equipo, al abrir aplicaciones pesadas y al mover archivos grandes. También es la mejor opción para portátiles, donde los golpes y el movimiento afectan más a un disco mecánico.
Cuándo tiene sentido un HDD
Para archivos que se consultan poco: fotos, videos antiguos, respaldos o bibliotecas de juegos que no se usan a diario. Es una forma económica de ampliar el espacio sin sacrificar la velocidad del sistema.
Una combinación práctica
Un SSD para el sistema y las aplicaciones principales, y un HDD para respaldos y archivos. Así obtienes velocidad donde la necesitas y capacidad donde la pides.
Antes de cambiar, revisa el estado
Si tu disco da errores, hace ruidos o el equipo se congela al acceder a archivos, conviene revisar su salud antes de seguir usándolo. Respalda tus datos primero, porque la falla de un disco puede ser repentina.